El Museo Lázaro Galdiano custodia entre sus fondos cuatro pergaminos iluminados procedentes de un manuscrito catalán de principios del siglo XV. El conjunto fue comprado por José Lázaro antes del año 1902, y su presencia en la colección responde a una práctica habitual en el coleccionismo del siglo XIX y de inicios del siglo XX: la adquisición de recortes de iluminaciones de ilustraciones de páginas arrancadas de originales, a las que la historiografía artística ha denominado membra disjecta.
Dos de las iluminaciones corresponden a dos santas mártires hasta ahora desconocidas, sin atributos que permitan identificarlas, ambas portando libros y sus respectivas palmas del martirio (figs. 1 y 2). Las dos restantes presentan a san Jorge matando al dragón en el paisaje de la cueva del monstruo (fig. 3) y al arcángel san Miguel venciendo al demonio y cargando una balanza propia de su función como psicopompo (fig. 4). Todas estas figuras se enmarcan en rectángulos verticales con fondos geométricos en retícula que, en su exterior, muestran decoración marginal a base de hojas de acanto y flores trilobuladas. En sus rectos se pueden leer partes de los Salmos 66, 79 y 96, así como un texto fragmentario del Responsorio del Oficio de san Martín de Sulpicio Severo en el caso de la miniatura del san Jorge.




Su ejecución se atribuye a la mano del iluminador Rafael Destorrents, artista clave en el proceso de introducción y recepción del gótico internacional en Cataluña a finales del siglo XIV y a lo largo del siglo XV. Este estilo se había desarrollado en los grandes centros artísticos del norte de Francia, como París, así como en otras cortes septentrionales, destacando la de Jean de France, duque de Berry. Si bien no se ha podido establecer una cronología más concreta para la asimilación de estas nuevas aportaciones estéticas por parte de los miniaturistas catalanes, sí se puede afirmar que sus producciones se integraron en esta expansión estilística franco-neerlandesa, lo que conllevó el abandono progresivo de influencias anteriores de impronta italiana. Además, el libro iluminado debió ser el principal vehículo mediante el cual las cortes de Corona de Aragón se comenzaron a familiarizar con la pintura francesa y neerlandesa.
Las artes figurativas catalanas absorbieron esta vanguardia pictórica como consecuencia de las nuevas inclinaciones estéticas de los monarcas catalano-aragoneses, siempre atentos a las novedades procedentes del país galo. Dentro de este panorama artístico se debe destacar, asimismo, el mecenazgo de algunas dignidades eclesiásticas de profunda formación intelectual y especial sensibilidad hacia el arte, que con regularidad encargaban lujosos manuscritos que reproducían las tendencias francesas. Entre la asidua clientela de los iluminadores también se encontró eventualmente la cada vez más pujante “burguesía”, un estamento social que adquirió importancia en aquellas ciudades en las que imperaba el comercio marítimo. La ciudad de Barcelona se convirtió así en uno de los principales centros creativos y de producción, al estar experimentando un proceso de ascensión política y económica como capital del Principado de Cataluña.
En este contexto, Rafael Destorrents se postuló como el mejor conocedor de los motivos iconográficos procedentes del otro lado de los Pirineos. Pocos son los datos biográficos que han llegado sobre el iluminador barcelonés, pero sin duda reunió las características necesarias para que su nombre haya perdurado a lo largo de la historiografía artística: un estilo único, diferente y personal, una estrecha relación con el mecenazgo de la monarquía y su pertenencia a una saga familiar de artistas especialmente celebrada en las cortes de la época, al ser hijo del también iluminador y pintor Ramón Destorrents, que había trabajado para Pedro el Ceremonioso. De él también se presupone que debió nacer entre los años 1366 y 1375, y que en algunos documentos su nombre se sustituye por el que era su alias: Rafael Gregori. Como hombre de gran vocación religiosa, se convirtió en presbítero del monasterio de Pedralbes en 1405 y en beneficiado de la catedral de Lérida en 1419, ejerciendo también como rector de la parroquia de Sant Martí de la misma ciudad, en la que se le documenta entre 1423 y 1426.
El 8 de marzo de 1403 se le encargaba la única obra que se ha podido constatar de su autoría: el Misal de Santa Eulalia conservado en el Archivo Capitular de Barcelona (ms. 116), que el obispo Joan Ermengol quiso regalar a su catedral para las celebraciones litúrgicas (fig. 5). De las iluminaciones de este manuscrito emana el que se ha identificado como el lenguaje formal propio de Destorrents: figuras alargadas y estilizadas dibujadas con elegante traza, cuyas vestiduras muestran gran plasticidad en los volúmenes gracias a la aplicación de sutiles pinceladas que los modulan, así como una serie de recursos cromáticos habituales en Corona de Aragón, entre los que destacada la paleta de colores brillantes. Esto ha ayudado a atribuirle otras obras como ocho iniciales historiadas en los Oficios de devoción privada conservados en la Biblioteca del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (ms. A.III.1), elaborados en una fase previa al misal, los cuatro folios sueltos del Museo Lázaro Galdiano y una hoja interpolada en el Libro de Horas del obispo Morgades actualmente en el Museo Episcopal de Vic (ms. 88, fol. 33v), que presenta a un san Juan Evangelista (fig. 6).


Los datos relativos a Rafael Destorrents y a su producción artística dentro del período del gótico internacional han visto la luz gracias a las investigaciones de la catedrática Josefina Planas que, a lo largo de su carrera, ha despejado muchas de las incógnitas que rodeaban su figura 1. Más recientemente, en 2012, César Favà y Rafael Cornudella, coincidían con las hipótesis de Planas y atribuían definitivamente los membra disjecta del Museo Lázaro Galdiano a Destorrents 2. Todos estos expertos coinciden en la misma hipótesis de procedencia para los cuatro folios y el pergamino suelto de Vic. Según un documento del 28 de enero de 1407, podrían ser los restos de un salterio que Martín el Humano quería encargar al iluminador que entonces estaba al servicio de Joan Ermengol, teniendo en cuenta que Destorrents había contratado pocos años antes la iluminación del misal para el obispo.
Partiendo de los datos ya aportados por los historiadores, el objetivo de esta investigación ha sido llevar a cabo la identificación de una de las santas mártires a partir de una comparativa iconográfica. La iluminación estudiada presenta particularidades respecto al resto del conjunto (fig. 7). La santa se encuentra acogida por un elemento arquitectónico rematado por dos doseletes donde se disponen dos profetas representados en grisalla (fig. 8). Asimismo, está rodeada de un paisaje de árboles frutales y hojas, una posible alusión a un jardín simbólico y espiritual. Su figura posee rasgos propios del estilo de Destorrents: facciones delicadas, cejas arqueadas y frente abombada. Como se ha comentado, solo porta una palma y señala un libro, probablemente el Evangelio, símbolo de erudición (fig. 9).


La representación correspondería a santa Eulalia, mártir venerada desde el siglo V. Es a partir del siglo XIV cuando se observa un aumento del culto hacia la santa barcelonesa y la ferviente defensa de su historicidad, a partir del traslado de sus reliquias y de la inclusión de su leyenda hagiográfica en la traducción de la obra de Jacopo della Voragine, en la que se relatan sus martirios y sus milagros.
En este siglo, entre los años 1332 y 1349, se data un retablo de Joan Loert dedicado a santa Eulalia realizado para la catedral de Mallorca, todavía perteneciente al estilo italo-gótico. La mártir presenta las mismas vestiduras azuladas y rojizas y los mismos elementos. Esta iconografía también se encuentra presente en la inicial historiada correspondiente a santa Eulalia del Misal de Santa Eulalia (f. 247r.), con una indumentaria más brillante, el libro, la palma y, en este caso, el aspa de su martirio (fig. 9).

Asimismo, una arqueta de madera policromada conservada en el Museo Nacional de Artes Decorativas presenta en uno de sus laterales a una santa de pelo castaño, túnica oscura y manto rojo, portando un libro y una palma, que también ha sido identificada como la santa barcelonesa (fig. 10). Se trataría de una producción catalana de principios del siglo XV, coetánea al Misal de Santa Eulalia y a los membra disjecta 3

A pesar de estas afirmaciones, todavía quedarían algunos interrogantes por aclarar, como el porqué de la decisión de Destorrents de prescindir del aspa como atributo esencial para la identificación de la santa, quizás por motivos de esquematización. En ocasiones, la prolífera documentación medieval conservada de Corona de Aragón puede reconstruir el contexto de producción del supuesto salterio para Martín el Humano, pero las identificaciones iconográficas más difíciles siempre dependerán de los ojos de los historiadores del arte y de la experiencia asociada a ellos. Lamentablemente, el problema de la desmembración de manuscritos propio del coleccionismo decimonónico impedirá a las generaciones futuras reconstruir la obra completa que acogería estos cuatro folios y el de Vic, con un secretismo asociado que también dificulta determinar las condiciones de su compraventa. Las últimas noticias que se tienen de ellas en la colección de José Lázaro es que las custodiaba en un álbum de excelente manufactura, con esmaltes en sus cierres, encuadernado por Greul, que actualmente se encuentra vacío en la Biblioteca Lázaro Galdiano y que constituye una obra de arte más que se suma al legado de quien fue un extraordinario bibliófilo (figs. 11 y 12).


- Véase Planas Badenas, Josefina. “Rafael Destorrents y unos Membra Disjecta conservados en la Fundación Lázaro Galdiano”. Goya: Revista de Arte, nº 271-272 (1999): 194-202.
Planas Badenas, Josefina, “Rafael Destorrents: una miniatura inédita en un Libro de Horas del Museo Episcopal de Vic”. D’Art: Revista del Departament d’Historia de l’Arte, nº 14 (1988): 73-82.
Planas Badenas, Josefina. “Más sobre Rafael Destorrents: el “Liber de Angelis” de Ramón Llul conservado en la Bayerische Staatsbibliothek de Munich”. Arte Medievale, nº 3 (2013): 169-184. ↩︎ - Véase Favà, Cèsar y Rafael Cornudella. “La renovació del 1400 en la pintura catalana: manuscrits il•luminats i retaules”. En Cataluña 1400: el Gótico Internacional, dirigido por Rafael Cornudella i Carré y Santiago Alcolea Blanch, 39-53. Barcelona: Museu Nacional d’Art de Catalunya, 2012. ↩︎
- Llorens García, Rocío Esperanza. “La Arqueta de la Última Cena: una pieza de madera policromada perteneciente a la colección de José Chocomeli Galán” Enviado el 9 de enero de 2026 a la revista Además de: revista on line de artes decorativas y diseño. Pendiente de publicación. ↩︎
Texto: Rocío Esperanza Llorens García. Departamento de Educación. Museo Lázaro Galdiano.
Blog creado y actualizado por José María Martín Écija (Community Manager, Webmaster y blogger del Museo Lázaro Galdiano).
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