José Lázaro Galdiano, admirador incondicional de Lope de Vega


José Lázaro, gran admirador de Lope de Vega, reunió en su biblioteca un buen número de sus obras, publicadas entre los siglos XVI y XVIII, entre ellas dos primeras ediciones de “La Filomena” y dos retratos del poeta y dramaturgo para su pinacoteca: uno, atribuido a Eugenio Cajés, adquirido en los últimos años del siglo XIX (fig. 2), y otro, de un pintor anónimo madrileño, seguramente comprado en París entre 1936 y 1939 (fig. 4).

Dos monedas emitidas por Wolf Dietrich von Raitenau, príncipe-arzobispo de Salzburgo, en el Museo Lázaro Galdiano


El Arzobispado de Salzburgo fue un principado eclesiástico del Sacro Imperio Romano Germánico desde el siglo XIII hasta comienzos del XIX. Esta diócesis, dirigida por un príncipe-arzobispo, incluía los territorios de Austria, la Alta y Baja Baviera, Carintia, Tirol y el Alto Palatinado. Su origen se sitúa en la abadía de San Pedro, erigida hacia el año 696 por el obispo Ruperto de Worms en el lugar donde había sido martirizado San Máximo dos siglos antes, en el territorio de la ciudad romana de “Iuvavum”, una de las más importantes de la provincia de “Noricum”. Ruperto de Worms introdujo reformas, basó la economía de la zona en la explotación de las minas de sal y refundó la población dándole el nombre de Salzburgo, ciudad de sal.

Una obra de Auguste-Siméon Garneray en el Museo Lázaro Galdiano


La escena muestra un suntuoso dormitorio de gusto gótico en el que una pareja conversa: un hombre, sentado en una silla junto a una mesa velador, apoya la mejilla en la mano derecha mostrando aflicción; la mujer le susurra al oído, quizá con intención de consolarle (fig. 1). En la pared de la izquierda hay una chimenea de estilo románico con columnas, capiteles y dos cabezas de león. Sobre la repisa de la chimenea dos jarrones de estilo oriental con flores y, encima, un tríptico con figuras en un marco de tracería gótica. En los laterales, dos grandes ventanales con vidrieras de color. Al fondo, un lecho entre cortinajes separado de la estancia por una triple arquería —con balaustrada en la parte inferior— decorada con angrelado de lóbulos con cardinas, florones y cuadrifolios. Debe de ilustrar un pasaje de una obra literaria, un tipo de composición frecuente en la producción del autor, como la acuarela que se conserva en el Metropolitan Museum, que ilustra un pasaje del “Barba Azul” de Perrault y presenta un estilo, técnica, medidas y firma idénticos (fig. 2). En efecto, en la parte inferior a la derecha, hay una inscripción que a simple vista resulta difícil leer, por su diminuto tamaño y algunas pérdidas de tinta. Sin embargo, con una lupa de aumento se puede leer la firma habitual del autor: “AUGTE GARNERAY 1817”.

El Retrato de la hija de Gaztambide por Raimundo de Madrazo


El apellido Madrazo engloba cuatro generaciones de pintores que –al margen de su estilo individual– conservaron un cierto aire familiar que ha propiciado algunos equívocos a la hora de establecer la paternidad sobre sus obras. En el último número de la Revista “Goya” (373, octubre-diciembre 2020) se ha publicado un artículo que identifica a Raimundo de Madrazo y Garreta (1841-1920) como el autor del “Retrato de la hija de Gaztambide”, Consuelo Gaztambide y Aguader (1850-1933), expuesto en la Sala 14 del Museo Lázaro Galdiano. El retrato fue considerado durante décadas como una obra genérica de “R. Madrazo”, y solo a partir de 2003 quedó adjudicado a Ricardo de Madrazo y Garreta (1852-1917), hermano menor de Raimundo, atendiendo principalmente a sus aspectos formales.

“La visión de Tondal”, recientemente atribuida al taller del Bosco. Iconografía, composición, documentación técnica e historiografía


Recientemente hemos cambiado la atribución de “La visión de Tondal” que considerábamos como la creación de un imitador del Bosco para atribuirla directamente a su taller. En esta entrada encontrarás varios estudios sobre la iconografía, la composición, la documentación técnica y la historiografía de la tabla. A partir de estos estudios hemos cambiado su atribución.

Agustina de Aragón, un personaje destacado en la exposición “Ruinas de Zaragoza. Dibujos y estampas de la Colección Lázaro”


La popular Agustina Zaragoza y Doménech (Barcelona, 1786 – Ceuta, 1857), más conocida como Agustina de Aragón ocupa un lugar destacado en la exposición “Ruinas de Zaragoza. Dibujos y estampas de la Colección Lázaro”. Las “Ruinas de Zaragoza” es uno de los conjuntos de estampas más importantes y populares del siglo XIX español. Se realizó por iniciativa de sus autores, Juan Gálvez (1774-1846) y Fernando Brambila (1763-1834), para documentar y difundir mediante treinta y seis estampas al aguafuerte y aguatinta la resistencia popular y los destrozos producidos en Zaragoza por el ejército napoleónico durante el primer sitio de la ciudad (junio-agosto de 1808). Los artistas permanecieron en la ciudad desde la retirada de los franceses hasta finales de noviembre de 1808, cuando comenzó el segundo sitio. Durante este período se documentaron sobre los sucesos, edificios dañados y personajes más relevantes de este primer asedio, y elaboraron un conjunto de apuntes, bocetos y dibujos definitivos que, tras una selección, fueron llevados a las láminas de cobre. En Cádiz, con el respaldo de su Academia de Nobles Artes y de las Cortes, se publicaron las treinta y seis estampas entre 1812 y 1813, distribuidas en doce entregas, cuya buena acogida por parte del público favoreció su rápida difusión.

La colección de pintura flamenca de los siglos XV y XVI del Museo Lázaro Galdiano


La colección de pintura flamenca de los siglos XV y XVI reunida por José Lázaro Galdiano es excepcional por la cantidad y la variedad de las obras reunidas. Casi un centenar de tablas de carácter religioso entre las que se encuentran obras de las primeras figuras de este arte como: Gerard David, Quentin Metsys, Adriaen Isembrant, Marcelus Coffermans o El Maestro de las Medias Figuras. Ninguna otra colección privada contemporánea a la de Lázaro contaba, por ejemplo, con tres obras atribuidas al Bosco. Este conjunto da por sí mismo notoriedad a la colección: “Las meditaciones de san Juan”, obra excepcional de 1495; “La visión de Tondal”, una pieza adscrita recientemente a su taller y, “Las injurias a Cristo”, una magnífica versión de un seguidor del artista.

Un marfil bizantino en el Museo Lázaro Galdiano


El Museo Lázaro Galdiano conserva una extraordinaria colección de eboraria, que es como se denomina al arte de tallar el marfil. Expuesta, en su mayor parte, en la tercera planta del Museo (Sala 21), no es sin embargo de las colecciones más conocidas y estudiadas. En esta ocasión nos gustaría llamar la atención sobre una placa de marfil tallado que, por su tamaño, formato y los agujeros de anclaje de sus esquinas, debió de formar parte de la decoración de una arqueta u objeto similar.