Un tintero de tradición nazarí en el Museo Lázaro Galdiano


La colección de obras del periodo nazarí (1238-1492) conservada en el Museo Lázaro Galdiano es muy importante en cuanto a los tejidos, tanto por su número como por la calidad de sus piezas. En otras manifestaciones es más modesta, aunque cuenta con piezas destacables: tres joyas de gran interés (inv. 638, 639 y 640), un capitel (inv. 277), un brocal de pozo (inv. 12056), un notable fragmento de alicatado (inv. 131) o un dinar de datación dudosa (inv. 4816). Además de estas, hay en la colección un interesante tintero de latón dorado que José Lázaro catalogó en 1926 como “caja hispanoárabe dorada. Procede de la Colección Pidal”, refiriéndose seguramente a Alejandro Pidal y Mon (Madrid, 1846-1913). Años después, en el inventario de la Colección realizado por el arqueólogo Emilio Camps Cazorla (1948-1950), fue considerada como “caja de tradición granadina, probablemente marroquí, siglos XVII-XVIII”.

Acuarelas del artista suizo Franz Niklaus König en el Museo Lázaro Galdiano


Aunque en la Colección Lázaro hay más de un centenar de dibujos que representan paisajes suizos, así como alguna estampa y un pequeño conjunto de relojes fabricados allí, la nómina de artistas suizos identificados hasta el momento es exigua. A los grabadores y medallistas ginebrinos Jean Dassier, Jacques-Antoine Dassier y Hugues Bovy, se une ahora el pintor Franz Niklaus König (Berna, 1765-1832). Las diez pequeñas acuarelas de este artista se conservan en el álbum de dibujos del general Quesada (1818-1889), adquirido por José Lázaro antes de 1915 y dado a conocer recientemente en este mismo blog.

Una obra de Auguste-Siméon Garneray en el Museo Lázaro Galdiano


La escena muestra un suntuoso dormitorio de gusto gótico en el que una pareja conversa: un hombre, sentado en una silla junto a una mesa velador, apoya la mejilla en la mano derecha mostrando aflicción; la mujer le susurra al oído, quizá con intención de consolarle (fig. 1). En la pared de la izquierda hay una chimenea de estilo románico con columnas, capiteles y dos cabezas de león. Sobre la repisa de la chimenea dos jarrones de estilo oriental con flores y, encima, un tríptico con figuras en un marco de tracería gótica. En los laterales, dos grandes ventanales con vidrieras de color. Al fondo, un lecho entre cortinajes separado de la estancia por una triple arquería —con balaustrada en la parte inferior— decorada con angrelado de lóbulos con cardinas, florones y cuadrifolios. Debe de ilustrar un pasaje de una obra literaria, un tipo de composición frecuente en la producción del autor, como la acuarela que se conserva en el Metropolitan Museum, que ilustra un pasaje del “Barba Azul” de Perrault y presenta un estilo, técnica, medidas y firma idénticos (fig. 2). En efecto, en la parte inferior a la derecha, hay una inscripción que a simple vista resulta difícil leer, por su diminuto tamaño y algunas pérdidas de tinta. Sin embargo, con una lupa de aumento se puede leer la firma habitual del autor: “AUGTE GARNERAY 1817”.

Dos dibujos inéditos de la serie “Ruinas de Zaragoza” en el Museo Lázaro Galdiano


En la exposición “Ruinas de Zaragoza. Dibujos y estampas de la Colección Lázaro” (1 de octubre – 6 de diciembre de 2020) se exponen diecinueve obras: una pintura, nueve estampas y nueve dibujos. Entre estos últimos destacamos en esta entrada dos que no aparecen citados ni reproducidos en los estudios dedicados a esta importante serie de grabados.

Agustina de Aragón, un personaje destacado en la exposición “Ruinas de Zaragoza. Dibujos y estampas de la Colección Lázaro”


La popular Agustina Zaragoza y Doménech (Barcelona, 1786 – Ceuta, 1857), más conocida como Agustina de Aragón ocupa un lugar destacado en la exposición “Ruinas de Zaragoza. Dibujos y estampas de la Colección Lázaro”. Las “Ruinas de Zaragoza” es uno de los conjuntos de estampas más importantes y populares del siglo XIX español. Se realizó por iniciativa de sus autores, Juan Gálvez (1774-1846) y Fernando Brambila (1763-1834), para documentar y difundir mediante treinta y seis estampas al aguafuerte y aguatinta la resistencia popular y los destrozos producidos en Zaragoza por el ejército napoleónico durante el primer sitio de la ciudad (junio-agosto de 1808). Los artistas permanecieron en la ciudad desde la retirada de los franceses hasta finales de noviembre de 1808, cuando comenzó el segundo sitio. Durante este período se documentaron sobre los sucesos, edificios dañados y personajes más relevantes de este primer asedio, y elaboraron un conjunto de apuntes, bocetos y dibujos definitivos que, tras una selección, fueron llevados a las láminas de cobre. En Cádiz, con el respaldo de su Academia de Nobles Artes y de las Cortes, se publicaron las treinta y seis estampas entre 1812 y 1813, distribuidas en doce entregas, cuya buena acogida por parte del público favoreció su rápida difusión.

Una ballesta de caza de Karl Friedrich, duque de Holstein-Gottorp


En la Armería del Museo Lázaro Galdiano (Sala 20, tercera planta), en la vitrina dedicada al “Arma de caza”, se exponen las tres ballestas de la Colección. Entre ellas destaca una por su esmerada decoración, realizada en asta tallada, grabada y policromada, cuya heráldica permite identificar a su primer propietario Karl Friedrich von Schleswig-Holstein-Gottorp, duque de Holstein-Gottorp (1700-1739). Karl Friedrich era el hijo de Federico IV de Holstein-Gottorp y su consorte, Hedvig Sophia, hija del rey Carlos XI de Suecia. Se convirtió en duque en 1702, a la muerte de su padre. El 1 de junio de 1725 casó con Anna Petrovna (1708-1728), hija del zar Pedro el Grande, y fue el padre de Pedro III de Rusia.

Un marfil bizantino en el Museo Lázaro Galdiano


El Museo Lázaro Galdiano conserva una extraordinaria colección de eboraria, que es como se denomina al arte de tallar el marfil. Expuesta, en su mayor parte, en la tercera planta del Museo (Sala 21), no es sin embargo de las colecciones más conocidas y estudiadas. En esta ocasión nos gustaría llamar la atención sobre una placa de marfil tallado que, por su tamaño, formato y los agujeros de anclaje de sus esquinas, debió de formar parte de la decoración de una arqueta u objeto similar.