Un dibujo de Auguste Raynaud en la Colección Lázaro


Entre los más de tres mil doscientos dibujos de la Colección Lázaro destaca un reducido pero notable conjunto de obras de artistas franceses del siglo XIX, adquiridas por José Lázaro (1862-1947) en sus habituales visitas y estancias en París. En el curso de la investigación sobre dibujo francés en la Colección Lázaro, presentamos en esta ocasión un dibujo inédito del lionés Auguste Raynaud.

Un retrato de Philippe Burty por Alfred Gauvin en el Museo Lázaro Galdiano


El estudio de la colección de dibujo francés del siglo XIX ha permitido ahora identificar un retrato del crítico y coleccionista francés Philippe Burty, realizado en 1885 por el pintor y escultor Alfred Gauvin. Se trata de una efigie de perfil a la derecha y busto corto en forma de medalla, bordeada por una cenefa decorada con motivos vegetales entrelazados. El dibujo, firmado y fechado bajo la figura, conserva una inscripción a lápiz en la esquina inferior izquierda –“Salon de 1886 / Potrait-Medaille de Philippe Burty” – que ha facilitado la identificación tanto del personaje como del autor, ya que la firma de este no resultaba fácilmente legible. Aunque la inscripción menciona el Salón de 1886, Gauvin no aparece en el índice de artistas que expusieron ese año y la obra tampoco figura en el catálogo de esa edición. Este detallado dibujo, sin embargo, es el que sirvió al autor para hacer la medalla en bronce, acero y plata que se conserva en el Musée des Arts Décoratifs de París.

Un tintero de tradición nazarí en el Museo Lázaro Galdiano


La colección de obras del periodo nazarí (1238-1492) conservada en el Museo Lázaro Galdiano es muy importante en cuanto a los tejidos, tanto por su número como por la calidad de sus piezas. En otras manifestaciones es más modesta, aunque cuenta con piezas destacables: tres joyas de gran interés (inv. 638, 639 y 640), un capitel (inv. 277), un brocal de pozo (inv. 12056), un notable fragmento de alicatado (inv. 131) o un dinar de datación dudosa (inv. 4816). Además de estas, hay en la colección un interesante tintero de latón dorado que José Lázaro catalogó en 1926 como “caja hispanoárabe dorada. Procede de la Colección Pidal”, refiriéndose seguramente a Alejandro Pidal y Mon (Madrid, 1846-1913). Años después, en el inventario de la Colección realizado por el arqueólogo Emilio Camps Cazorla (1948-1950), fue considerada como “caja de tradición granadina, probablemente marroquí, siglos XVII-XVIII”.

Dos obras del escultor Guglielmo Pugi en el jardín de Parque Florido


No todas las obras de la Colección Lázaro se encuentran en el interior del Museo. Antaño, en el jardín de Parque Florido podían verse, distribuidas entre la vegetación, numerosas piezas de escultura que le daban un aire de jardín arqueológico. Entre ellas figuraban varios bustos de emperadores romanos, una estatua dieciochesca de nereida con ketos y una pila bautismal –identificada por Ángela Franco como obra veneciana del siglo XII– que hoy se exhibe más adecuadamente en la sala 15 del Museo, junto al «Bautismo de Cristo» de Orazio Samacchini.

Resúmenes e imágenes de los artículos del nº 374 de la revista “Goya”


Descubre los contenidos del número 374 de la revista de arte “Goya” (enero-marzo de 2021) en esta entrada que reúne los resúmenes en español de sus artículos y las imágenes más destacadas. Didier Martens (Université libre de Bruxelles), Ana Diéguez-Rodríguez (Instituto Moll / Universidad de Burgos), Antonio Joaquín Santos Márquez (Universidad de Sevilla), Luis Martín-Estudillo (University of Iowa), Juan José Gómez Gutiérrez (Universidad de Sevilla) y Susana Cendán Caaveiro (Universidad de Vigo) son los autores de los artículos de este número.

José Lázaro Galdiano, admirador incondicional de Lope de Vega


José Lázaro, gran admirador de Lope de Vega, reunió en su biblioteca un buen número de sus obras, publicadas entre los siglos XVI y XVIII, entre ellas dos primeras ediciones de «La Filomena» y dos retratos del poeta y dramaturgo para su pinacoteca: uno, atribuido a Eugenio Cajés, adquirido en los últimos años del siglo XIX (fig. 2), y otro, de un pintor anónimo madrileño, seguramente comprado en París entre 1936 y 1939 (fig. 4).

Un álbum de dibujos de Genaro de Quesada y Mathews, marqués de Miravalles, en el Museo Lázaro Galdiano


En una entrada anterior de este blog, dedicada a una acuarela de Auguste Garneray, se identificó al propietario del álbum de dibujos en el que se encuentra esa obra y otras cuarenta y seis más. Se trata del militar y político Genaro Quesada y Mathews (Santander, 1818 – Madrid,1889), primer marqués de Miravalles. Como militar participó de forma destacada en numerosas campañas de las Guerras Carlistas y en la de África, acciones recompensadas con ascensos, honores –como el título nobiliario o la Gran Cruz de Carlos III– y cargos. Entre otros, fue senador del reino, gobernador militar de Madrid, ministro de la Guerra y director de la Guardia Civil. Además, como revela este curioso álbum, parece que también tuvo interés y tiempo para disfrutar del coleccionismo de dibujos. Quesada estuvo en Francia entre septiembre de 1836 y marzo de 1837, y pasó también algunos meses en 1854. Durante estas dos estancias en el país vecino, y quizá en otras que desconocemos, es muy posible que adquiriera los dibujos de artistas extranjeros reunidos en este álbum, en el que predominan los autores franceses.

Dos monedas emitidas por Wolf Dietrich von Raitenau, príncipe-arzobispo de Salzburgo, en el Museo Lázaro Galdiano


El Arzobispado de Salzburgo fue un principado eclesiástico del Sacro Imperio Romano Germánico desde el siglo XIII hasta comienzos del XIX. Esta diócesis, dirigida por un príncipe-arzobispo, incluía los territorios de Austria, la Alta y Baja Baviera, Carintia, Tirol y el Alto Palatinado. Su origen se sitúa en la abadía de San Pedro, erigida hacia el año 696 por el obispo Ruperto de Worms en el lugar donde había sido martirizado San Máximo dos siglos antes, en el territorio de la ciudad romana de «Iuvavum», una de las más importantes de la provincia de «Noricum». Ruperto de Worms introdujo reformas, basó la economía de la zona en la explotación de las minas de sal y refundó la población dándole el nombre de Salzburgo, ciudad de sal.

Una obra de Auguste-Siméon Garneray en el Museo Lázaro Galdiano


La escena muestra un suntuoso dormitorio de gusto gótico en el que una pareja conversa: un hombre, sentado en una silla junto a una mesa velador, apoya la mejilla en la mano derecha mostrando aflicción; la mujer le susurra al oído, quizá con intención de consolarle (fig. 1). En la pared de la izquierda hay una chimenea de estilo románico con columnas, capiteles y dos cabezas de león. Sobre la repisa de la chimenea dos jarrones de estilo oriental con flores y, encima, un tríptico con figuras en un marco de tracería gótica. En los laterales, dos grandes ventanales con vidrieras de color. Al fondo, un lecho entre cortinajes separado de la estancia por una triple arquería —con balaustrada en la parte inferior— decorada con angrelado de lóbulos con cardinas, florones y cuadrifolios. Debe de ilustrar un pasaje de una obra literaria, un tipo de composición frecuente en la producción del autor, como la acuarela que se conserva en el Metropolitan Museum, que ilustra un pasaje del «Barba Azul» de Perrault y presenta un estilo, técnica, medidas y firma idénticos (fig. 2). En efecto, en la parte inferior a la derecha, hay una inscripción que a simple vista resulta difícil leer, por su diminuto tamaño y algunas pérdidas de tinta. Sin embargo, con una lupa de aumento se puede leer la firma habitual del autor: “AUGTE GARNERAY 1817”.