Un dibujo de Gustave Doré para la escultura «La Parca y el Amor» (1877)


En 1958 la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando concedió la Medalla de Honor a la Fundación Lázaro Galdiano. Al año siguiente, se organizó en las salas de la Academia una exposición que mostró doscientos tres dibujos (fig.1), seleccionados de entre los más de tres mil que reunió José Lázaro Galdiano (1862-1947). La muestra, comisariada por José Camón Aznar y Enrique Pardo Canalís, director y conservador del Museo, contó con un pequeño catálogo: Fundación Lázaro Galdiano. Exposición de Dibujos (Madrid, 1959). La exposición resultó un éxito en cuanto a visitas y fue reseñada, entre otras publicaciones, en la revista Goya, editada por la Fundación (Pardo Canalís, Enrique, “Exposición de dibujos”, Goya, 1959, nº 32, pp. 123-129).

Fig. 1. Exposición de Dibujos, Salas de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, 1959
Fig. 1. Exposición de Dibujos, Salas de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, 1959

La muestra se organizó por escuelas, destacando por su número y calidad los dibujos españoles, seguidos por los de escuela francesa, de los que se expusieron treinta y siete. Entre estos se mostró una notable aguada del pintor e ilustrador Gustave Doré (1832-1883), que figura en la ficha técnica del catálogo (p. 41) con el curioso título de La tradición (fig. 2). Sin embargo, el dibujo se corresponde –con leves variantes– con la escultura alegórica más importante de Doré, La Parca y el Amor, que presentó en el Salón de París de 1877 (nº 3731), por lo que hay que considerarlo como estudio preparatorio para esta obra (fig. 3). Con esta escultura monumental, de tres metros de altura y realizada en yeso patinado en un estilo naturalista y académico, el artista debutó como escultor. Doré tuvo dudas sobre su recepción por parte del público y la crítica («No me faltarán críticas y ataques, porque creo que a más de uno le molestará verme como escultor, pero en fin, también espero encontrar buenos defensores» http://expositions.bnf.fr/orsay-gustavedore/arret/sculptures2.htm). Estas dudas parece que estaban justificadas pues como escultor, faceta en la que se volcó al final de su vida representando a menudo asuntos tétricos e inquietantes, nunca llegó a obtener el reconocimiento que tuvo como ilustrador y pintor.

Fig. 2. Gustave Doré. "La Parca y el Amor", 1877. Lápiz, tinta, aguada y gouache sobre papel, 430 x 298 mm. Inv. 10144
Fig. 2. Gustave Doré. La Parca y el Amor, 1877. Lápiz, tinta, aguada y gouache sobre papel, 430 x 298 mm. Inv. 10144

Tanto el dibujo como la escultura muestran a Átropos, la tercera de las Parcas, cortando la cuerda del arco (el hilo de la vida) que sostiene el joven Eros, el dios del Amor. Sin embargo, hay un cambio de composición entre el diseño y la escultura final: en el papel las manos de Átropos aparecen cruzadas sobre el cuerpo del joven, mientras que en la escultura están separadas. Un cambio realizado, quizá, con la idea de hacer más evidente la tijera y el corte del hilo, presente este solo en los ejemplares de bronce, en los que aparece oblicuo y tensionado por la presión ejercida al cortar. La escultura incluye también otros elementos alegóricos no detallados en el dibujo, como el carcaj de Cupido o el reloj de arena.

Las Parcas (Cloto, Láquesis y Átropos), versión latina de las Moiras griegas regían el destino de los hombres. En Grecia se las representaba como ancianas hilanderas cuyo hilo representaba la vida de los individuos: Cloto hilaba las hebras con su rueca, Láquesis decidía la longitud del hilo –por tanto, la duración de la vida de cada persona– y Átropos elegía la muerte y cortaba el hilo con sus tijeras. En cuanto al significado concreto del grupo escultórico, el propio Doré –cuando se valoró la posibilidad de situarlo en la tumba de Alfred de Musset– comentó: “Esa muerte a la cual Amor disputa su dominio es algo más que la Muerte, es la edad, la vejez, la belleza eclipsada y el tiempo de las ilusiones perdidas”.

El artista dedicó el dibujo a su amigo Emile Bourdelin, grabador y dibujante francés que trabajó principalmente como ilustrador de libros y prensa, como puede leerse en la inscripción que figura abajo, a la derecha, “A mon ami E. Bourdelin / L´auteur reconnaissant / G. Doré”, seguida de la característica firma del autor.

Fig. 3. Gustave Doré. "La Parca y el Amor"; 1877. Yeso patinado, 300 x 150 cm (diám. en base). Colección particular © Musée d'Orsay / Patrice Schmidt
Fig. 3. Gustave Doré. La Parca y el Amor;1877. Yeso patinado, 300 x 150 cm (diám. en base). Colección particular© Musée d’Orsay / Patrice Schmidt

A partir del modelo original en yeso patinado, redescubierto hace pocos años en una colección particular, Doré hizo varias reducciones en terracota (figs. 4 y 5), a las que les falta el hilo y el arco de Cupido, así como varios ejemplares seriados en bronce, de un tamaño intermedio entre la escultura en yeso y las terracotas (figs. 6 y 7). Estos ejemplares subsidiarios de la obra original mostrada en el Salón de París fueron comercializados en su mayor parte en la Doré Gallery de Londres, creada en origen para la exposición y venta de su obra.

Biografía de Gustave Doré

Gustave Doré (Estrasburgo, 1832 – París, 1883) está considerado el más grande de los ilustradores franceses, aunque también fue pintor y escultor, llegando a realizar a lo largo de su vida más de 10.000 ilustraciones. Con quince años consiguió un contrato con el editor Charles Philipon, para la publicación de una litografía semanal. Poco después recibió el encargo de ilustrar obras de Rabelais o Balzac, cobrando por estos trabajos más que su contemporáneo, Honoré Daumier. En 1862 viajó por España con el barón Davillier, que dio como fruto la publicación de una serie de crónicas sobre diferentes ciudades incluidas en la colección Le Tour du Monde. La experiencia de este viaje le fue muy útil para ilustrar la edición en francés del Quijote, una de sus obras más famosas (1863). El éxito en 1865 de su versión ilustrada de la Biblia propició la exposición de sus trabajos en Londres y la firma de un contrato por cinco años con la editorial Grant & Co., remunerado con 10.000 libras anuales. En 1872 publicó London: a Pilgrimage, con un gran éxito comercial y críticas negativas por mostrar la pobreza de los suburbios industriales londinenses. A raíz de este éxito recibió numerosos encargos de otros editores para ilustrar clásicos como El paraíso perdido de John Milton, Los idilios del rey de Alfred Tennyson o La divina comedia de Dante Alighieri. También disfrutó del éxito con sus pinturas, de estilo naturalista, gran formato y toques tenebristas con influjo del barroco español. Doré falleció el 23 de enero de 1883 y fue sepultado en el cementerio parisino de Père-Lachaise.

Fig. 8. Nadar (Gaspard-Félix Tournachon). "Gustave Doré", 1867. Fotografía.
Fig. 8. Nadar (Gaspard-Félix Tournachon). Gustave Doré, 1867. Fotografía.

Texto: Carlos Sánchez Díez (Departamento de Conservación, Museo Lázaro Galdiano).

Blog creado y actualizado por Jose Mª Martín Écija (Internet, redes sociales y nuevos medios, Museo Lázaro Galdiano).

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